Durante 47 años, el puente General Belgrano, fue testigo y protagonista de muchos acontecimientos que marcaron la historia de la provincia. Te invitamos a conocerlo en esta nota.
Su flamante inauguración
La inauguración del gigante de cemento fue el 10 de mayo de 1973. Se lo bautizó con el nombre de General Manuel Belgrano en honor al abogado y militar argentino. Los correntinos que rondan los 50-60 años de edad recuerdan muy bien la histórica inauguración del puente “Chaco-Corrientes” (nombre que le otorgo la comunidad).
La jornada fue una gran fiesta cívica no sólo por la presencia del presidente de facto, Alejandro Agustín Lanusse, sino que era la primera mega obra en esta región del país.
En consecuencia, miles de personas colmaron la explanada del puente esperando durante horas para cruzarlo una y otra vez.
Durante los días siguientes, transitar sobre el río Paraná se vivió como todo un suceso.
La construcción del gigante
Con más de 4 años de trabajo, 102.000 metros cúbicos de hormigón, 20.000 toneladas de acero, se erigió la imponente estructura de 92 metros de altura y casi 3 kilómetros de extensión. Esta obra rompió el virtual aislamiento en el que se encontraban las provincias de Corrientes y Misiones del resto del territorio argentino hacia aquella época.
Según relatos y registros históricos, en junio de 1969 comenzaron a efectuarse las primeras tareas de nivelación y movimientos del terreno, en lo que hoy es el acceso al puente.
Por entonces, no todos tenían la noción de la magnitud de esta extraordinaria obra. El proyecto original del puente Chaco-Corrientes fue concretado por la “Societé d’etudes et d’equipements d’entreprises” de París.
Su equipo técnico estuvo dirigido por el Ingeniero Jean Courbon, distinguido profesional perteneciente en aquel momento al equipo docente de la Sorbona.
Gran impacto del puente en la región

El puente General Belgrano tuvo un alto impacto en las economías de la región, potenciando a las ciudades de Corrientes y Resistencia.
Es el nudo de comunicaciones del nordeste argentino y vincula de forma efectiva a las provincias que conforman la Mesopotamia argentina.
También posibilitó una interacción fluida entre ambas urbanizaciones, permitiendo que trabajadores y estudiantes se movilicen de una provincia a otra. También se potencian las actividades turísticas en la capital Correntina.
Pero, además de favorecer el desarrollo de la región, y ser anfitrión de homenajes y actos políticos y culturales, son recordados otros acontecimientos menos felices.
Algunos de ellos fueron la represión ocurrida el 17 de diciembre de 1999 a manos del gobierno, los fatales accidentes y protestas multitudinarias.
Aun hoy es punto de concentración para las movilizaciones sociales.
El puente en la actualidad

Ante el panorama de pandemia, actualmente el paso por el lugar se encuentra restringido. La situación epidemiológica de la provincia aumentó por lo que resulta difícil liberar el tránsito sobre el puente interprovincial sin los controles pertinentes.
Los ciudadanos deben tramitar un permiso de circulación y presentar sus correspondientes testeos con resultado negativo. El verano acrecienta el problema sanitario, ya que las atractivas playas correntinas aglomeran grandes cantidades de personas, dejando como resultado un aumento en los casos de contagios.
El puente se impone como marco del paisaje veraniego y es testigo de las transformaciones que la actual situación sanitaria va produciendo en nuestras sociedades. Desde que fue erigido y aún en la actualidad, se lo ve como una atracción turística debido a sus dimensiones, su ubicación estratégica y su ingeniería.
Disfrutemos de sus noblezas, cuidémonos entre todos siguiendo las indicaciones de los entes de salud.

Autor de imagen de portada: Joaquin Lorenzatto
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